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    martes, 14 de agosto de 2018

    Gracias un año más Sonorama Ribera por darnos tanto amor en forma de canción

    Sonorama Ribera, suma y sigue

    Un año más, y ya van 21 ediciones, nos desplazamos a Aranda de Duero del 8 al 12 de agosto para DISFRUTAR de uno de nuestros festivales favoritos. Como suele pasar no nos decepcionó, más bien superó nuestras expectativas con un cartel que sobre el papel no era tan potente como en la edición anterior, pero que dio mucho de sí.

    Como siempre digo, hacer la crónica de un festival como el Sonorama Ribera es todo un reto, tanto por la duración del mismo, como por la cantidad de eventos que acontecen. De hecho, el equipo de Cocktail con la intención de dar más cobertura al festival, hemos pasado poco tiempo juntos. Dicho esto, este año he decidido hacer un diario de lo que yo viví este año, día a día y en primera persona. Antes de empezar, eso sí, queremos agradecer a toda la gente que forma parte del festival. Destacar a los camareros profesionales eficientes y amables, culpables de que no hayan colas excesivas a la hora de pedir —de esto podría aprender algún festival—. También a la organización que se se supera y sabe aprovechar las críticas para hacer cada año un festival mejor aún que el anterior. Y por supuesto agradecer a la gente de Aranda de Duero por hacernos sentir en su casa como si fuera la nuestra, por su hospitalidad, su amabilidad y su buen talante. Ahora sí, allá voy.

    Miércoles 8 de agosto

    A pesar de que este año me venía un poco justo llegar y de que el cartel del miércoles para mi gusto no era tan bueno como el año pasado, hice el esfuerzo para llegar dado que considero que es importante llegar el miércoles por varios motivos: en primer lugar el cartel siempre responde y disfruté mucho del concierto de Correos, que es el único que pude presenciar. En segundo lugar porque está la fiesta de disfraces que —a quien le guste disfrazarse— se puede pasar un rato de lo más divertido. En tercer lugar porque hay un evento que aunque no está incluido en el festival, es ya casi tradición: Bitches Deejays pinchando en La Mandrágora. Y allí que me dirigí para pasar un rato genial. El último motivo y quizás el más importante: llegar el miércoles supone no perderte nada del jueves y empezar el festival con buen pie. Como sugerencia para la organización, una vez más, el escenario del camping y el polvo que se levanta es fatal... deberían plantear una ubicación alternativa.

    Jueves 9 de agosto

    Para mí, hay actividad diaria en este festival imprescindible para sobrevivir: empezar el día almorzando en Los Caracoles, entre la plaza de la Sal y la del Trigo. Excelentes manjares y trato exquisito, que aportan la energía suficiente para afrontar cada jornada.
    Una vez cargadas las pilas, es tradicional para las los medios que cubrimos la información del festival, asistir a la rueda de prensa que inaugura el festival. Este año asistieron como invitados Rozalén y Mikel Erentxun, que estuvieron muy divertidos durante el acto y lo hicieron muy ameno. Explicaron que Sonorama es un festival de "Música sin etiquetas", que no se encasilla en ningún estilo determinado y que está abierto a propuestas de todo tipo. Además siempre es una ocasión que aprovecha Javier Ajenjo para agradecer, en nombre de Sonorama Ribera el hecho, como él dice, de "ser la voz del festival". Desde aquí devolver los agradecimientos porque en pocos o ningún festival se trata a los medios como en el Sonorama Ribera.


    Una vez finalizada la rueda de prensa, ya con ganas de música, me dirigí a la plaza del Trigo para ver el final del concierto de Jacobo Serra para a continuación disfrutar a tope de la primera sorpresa de esta edición, Cycle, que dieron un espectáculo increíble con una propuesta más que original y que luce muchísimo en directo. Debo decir que, personalmente, prefiero que las sorpresas en la Plaza del Trigo sean como en este caso, grupos que no aparecen en el cartel.

    Una vez finalizada la jornada matinal, me retiré para afrontar la jornada vespertina ya en el recinto del festival. Un recinto que este año ha sido ampliado —dadas las necesidades detectadas el año anterior—, ubicando toda la zona de hostelería independiente del recinto y comunicada a través de una pasarela, subsanando de esta forma el problema del espacio y por tanto de seguridad, que se había detectado en la edición anterior.



    En esta primera jornada en el recinto ferial, disfruté de los brindis de Diego El Cigala, de los temazos de Neuman, comprobé que los clásicos nunca mueren con Bunbury o Mikel Erentxun. Además decidí que en este año iba a estar muy atento al escenario más pequeño del recinto, el escenario Burgos origen y destino, para dar cobertura a bandas emergentes y otras como Modelo de respuesta polar o Egon Soda que demostraron que tienen propuestas más que consolidadas y realmente de calidad.


    Terminé la jornada bailando al ritmo de los temas de Amatria en el escenario Ribera del Duero y cerré con Yahaira en el escenario humor Ron Negrita, más conocido como "la carpa" para acabar con Eme DJ una primera jornada en el recinto que superó todas las expectativas.


    Viernes 10 de agosto

    El viernes amanecí en el camping tras un breve pero reparador sueño. Descubrí algo decepcionado que el camping definitivamente estaba saturado. Había notado gran cantidad de gente desde el miércoles en el camping, pero efectivamente comprobé que los servicios eran insuficientes, lo cual se traduce en las tradicionales colas para las duchas y para los servicios fundamentalmente. De todas formas, y teniendo en cuenta que el camping está incluido en la entrada —quizás deberían plantearse cobrar algo y en función de la demanda contratar más servicios o limitar de alguna forma el aforo—,no era tan exagerada la espera y con un poco de paciencia enseguida estuve listo para ir al escenario Charco y asistir a uno de los conciertos que más me apetecían del festival: los mejicanos Camilo VII en su primer y único concierto en España. Tras ciertos problemas iniciales con el sonido, pudimos disfrutar enormemente de las canciones de un grupo que espero nos vuelva a visitar pronto.

    Tocaba entonces ir a la plaza del Trigo para descubrir que la sorpresa del día era uno de los grupos que forman parte del cartel de ese día, La M.O.D.A. que puso patas arriba la plaza.En ese momento, decidí retirame a comer y a descansar para estar preparado para la jornada en el recinto ferial.

    El cartel del viernes era espectacular, empecé con Rayden que me hizo gozar gozar de lo lindo. En mi opinión, de uno de los mejores conciertos del festival; complicidad con el público y transmitiendo cantidad de emociones con sus versos. Pelos de punta.
    A continuación el gran Ángel Stanich se consagraba en el escenario principal para poner el colofón a un año espectacular en el que ha dado un paso de gigante en su carrera con su "Antigua y Barbuda", con el que además ha experimentado una enorme mejoría en su directo con un Ángel Stanich entregado que acabó, como viene siendo habitual, cantando el último tema entre el público.


    La jornada venía cargada de auténticos conciertazos, L.A., Nada Surf, Morcheeba y Liam Gallagher... pero otro de los conciertos que causó más sensación fue sin duda el de Milky Chance.

    Después de esto, parada técnica de rigor por la zona de restauración para reponer fuerzas, que por cierto debo decir que a pesar de las lógicas colas debidas a que todo el mundo quiere cenar a la misma hora —suele ser recomendable en todo festival cambiar el horario normal de las comidas, tratando eso sí de no olvidarlo—. Definitivamente, ha sido un acierto separarla para darle más capacidad al recinto y además había una gran oferta culinaria y de gran calidad.

    Acabé la noche con La M.O.D.A, Viva Suecia y el gran Joe Crepúsculo y su "Fábrica de baile"a costa de Elyella que desplegaba mientras tanto su magia en el escenario principal.

    Sábado 11 de agosto

    Llegó el último día del festival en el recinto ferial y las fuerzas ya flaqueaban, pero no las ganas de disfrutar la música y el ambientazo, y el cansancio pasó a un quinto plano. Llegué a la Plaza del Trigo con Claim sobre el escenario. Me consta que mientras, Los Estanques estaban dando un conciertazo justo al lado en la Plaza de La Sal. Pero quería coger buen sitio para ver, a mi entender, a una de las sensaciones del año: Carolina Durante. Y no me equivoqué, fue divertidísimo el concierto de los madrileños que dieron caña por un tubo en el caluroso mediodía y que hicieron que enloqueciera la audiencia con gente "volando" por encima de nuestras cabezas.

    La sorpresa del día ya era vox populi: Lori Meyers celebra su 20 aniversario por todo lo alto en el mejor escenario,  pero me dejé llevar a la Plaza de La Sal para disfrutar el final del concierto de Stay para, tras reponer fuerzas, bailar al ritmo que marcaron en ese mismo escenario We are not Djs.

    Última noche en el recinto ferial y llegué con el tiempo justo para ver a Los Punsetes con sus potentes ritmos y seguramente la cantante más excéntrica e inmóvil de todo el panorama, que lucía esta vez un vestido al más puro estilo de "La casa de la pradera". Una vez más —y es de las cosas que hay que tener claras en este festival— si te despistas o tienes interés en ver algún grupo en concreto, te pierdes como fue el caso, parte del espectáculo que ofreció una vez más el gran Xoel López en una actuación impecable acompañado de una banda increíble.


    Más tarde, decidí renunciar a presenciar el concierto de Izal, en parte porque mi estómago demandó atención, en parte porque desde su regreso a los escenarios lo he podido ver en casi todos los festivales y sobre todo porque poco después de empezar dicho concierto, era el turno en el escenario más pequeño de otra de las bandas emergentes que teníamos muchas ganas de ver: Texxcoco. Y mereció la pena, muy recomendable la formación canaria. Además, pude disfrutar incluso de los fuegos artificiales del concierto de Izal, aunque fuera desde el otro lado. El caso es que, como ya he comentado, en esta edición tenía claro que iba a prestar especial atención a bandas menos conocidas y así fue que me quedé con Los Nastys. Una vez acabaron, ya sí me desplacé al escenario principal, el Ribera del Duero para ver como Dorian se quitaba la espinita clavada en la edición anterior, en la que no pudieron tocar por problemas técnicos, y se marcaban uno de los conciertos del festival con toneladas de confeti sobrevolando el recinto al son de los temas más emblemáticos de la formación barcelonesa.
    Dos propuestas de lo más originales como Ladilla Rusa y Nancys Rubias —no soy seguidor de ninguna de las dos bandas pero reconozco que tienen un punto de lo más divertido— pusieron fin a los conciertos en el recinto y dieron paso a el gran Don Flúor que se marcó una sesión espectacular en el escenario Negrita, para acabar con Rock Nights en el escenario pequeño, donde sólo quedaban a esas horas los más valientes.

    Domingo 12 de agosto

    Amanecí con la sensación agridulce de saber que estaba cerca el final del Sonorama Ribera 2018 pero con la certeza de haber disfrutado al máximo una vez más de un festival único y difícil de reproducir en otro sitio que no sea Aranda del Duero.

    La jornada matinal se desarrolló en formato reducido en los tres escenarios clásicos del festival, en las Plazas del Trigo, de la Sal y la Tramoya (más conocida como Plaza del Rollo). Personalmente tenía gran interés en disfrutar del concierto de Cala Vento en la Plaza del Trigo, en mi opinión son una de la mejores bandas del momento y con un futuro más que prometedor. Espectacular actuación de los catalanes que hicieron vibrar a los presentes. Previamente, El Meister nos había dejado boquiabiertos con su proyecto en solitario.


    La última sorpresa de este año no decepcionó a nadie. y es que Varry Brava son una garantía de diversión y fiesta, y pusieron el punto final a los conciertos matinales para dar paso a los dj's. Y yo no podía elegir a otros que los geniales Bitches Deejays en la Plaza del Rollo, que hicieron lo que mejor saben hacer: poner la plaza patas arriba y a todo el mundo a bailar. Cómo disfruté.

    Llegó el momento en que el cuerpo dice basta y no tuve más remedio que ir a descansar con la idea de tomarme con tranquilidad el fin de fiesta en el camping. De esta forma, tras una reparadora siesta, me dirigí hacia los conciertos, con la idea de estar un rato y retirarme. Pero es en este instante cuando sucede uno de esos fenómenos que ocurren de forma recurrente en este festival. El famoso "no iba a salir y me lié". Esto en el Sonorama suele ocurrir los miércoles de apertura de festival pero especialmente los domingos de cierre de festival cuando mucha gente ya ha abandonado el mismo pero queda la gente que todavía tiene ganas de más.

    Ese domingo que hay personas que salen a mediodía con ropa informal y en chanclas porque no se va a liar, sólo van a ver los conciertos. Algunos incluso llevan idea de volver a casa por la tarde o por la noche porque al día siguiente deben acudir a sus trabajos y de repente se sorprenden a sí mismos en el camping, presenciando el final de los conciertos, con los pies negros del polvo y de deambular por Aranda todo el día —al fin y al cabo sólo iban a salir un rato— y de perdidos al río acaban dándolo todo en el Café Central y llamando a su jefe para pedirle el martes libre. El Sonorama engancha y por eso suceden cosas como estas.



    A todo esto la fiesta en el camping que tuvo dos sorpresas que resultaron ser Julieta 21 y Taburete —muy cuestionado por el público allí presente—,  Previamente a ellos Villanueva pondría color a la última tarde noche de conciertos de nuestro festival favorito. Josete y su banda hicieron que rápidamente la gente se fuese acercando al escenario del camping haciendo vibrar con cada acorde a un publico totalmente entregado. Después de él llegaría el Rhythm & Blues de Anaut, un concierto espectacular que envolvió al publico que llenaba el escenario del camping.



    Después, tal y como se menciona más arriba, llegarían las sorpresas de Julieta 21 y Taburete, concierto éste último que se hizo un poco largo mientras esperaba el concierto de Embusteros, quienes llevan el rock en las venas y así lo demostraron metiéndose al público en el bolsillo desde el minuto uno. Finalmente decíamos adiós a Sonorama con los pvtos Sexy Zebras poniendo punto y aparte a nuestro festi favorito, punto y aparte porque nos vemos el año en un año en Aranda, es Sonorama Ribera.

    Queremos más el año que viene, gracias Sonorama Ribera, porque "la vida es eso que pasa entre Sonorama y Sonorama",


    Dani VC y Ele Quintero

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